Simple, práctico, no quedo como una bola pesada, y más porque tengo una hora para prepararla, sentarme, comerla y digerirla (capitalismo salvaje, go home!)
La de hoy, fue de: albahaca, queso port salut en cubitos, tomates redondos en cubos (estaban rojos como el vestuario de Britney Spears en "Oops I did it again"), pelón (bien madurito pero no hecho puré aún, se dejó cortar en gajos) y galletitas tipo crackers de salvado rotas, todo bien mezcladito con limón, aceite (en este caso de uva, que quedó de un viaje a Mendoza), sal y pimienta blanca (porque almuerzo en lo de mamá, que no tiene molinillo con pimienta negra, y no creo que sepa tampoco que existe de otro color, lo suyo es la literatura)
Dicen que la fórmula para que una ensalada sea un éxito está en el condimento y en que tenga una parte crocante y otra ácida. En este caso fueron las galletitas y el limón. Pero si nos queremos poner re gourmet (y poner en gastos...), las almendras peladas y tostadas con un rico aceto suman muchísimo.
A la noche imprococino para dos!
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