La idea nace de una apuesta. Le prometí a mi amiga Lala que si el hijo que aún porta era varón, le cocinaba una vez por semana lo que quisiera. Bueno, lo de "una vez por semana" no se cumple, pero sí le alcanzo hasta su domicilio los antojos que va teniendo. Pasamos por el arrollado de palta, tomate cherry y queso untable, por las rabas y por las empanadas de verdura y salsa blanca.
Lo que les propongo es que me manden esa cosita que andan con ganas de comer, y yo les cuento una manera fácil (si es que existe) de sacarse ese antojo de encima.
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